¡GRACIAS!

No soy de las que lee cualquier cosa. De hecho, me quedan tantos clásicos y universales por leer que no suelo pararme en mis coetáneos a no ser que el libro en cuestión me lo haya recomendado alguien de cuyo criterio me fíe. Con El Discurso ha sido diferente. Lo publicó un compañero con el que tuve algunas charlas que me parecieron lo suficientemente divertidas e interesantes, como para poder sospechar que lo que escribiera no tendría que estar muy mal. De este modo, hice mi pedido en @espacio_caotica y allí recogí mi ejemplar. Cuando fui a recogerlo, uno de los chicos no lo encontraba y otro exclamó: sí, es ese ladrillo rojo. Es del autor de “Viejos”. Me sorprendió que lo conocieran por otra obra, pues sólo tenía conocimiento de esta última publicación. También me sorprendió el grosor del libro, en aquel momento, más para mal que para bien. Dado que saco tiempo de donde no lo tengo para leer, que el libro lo leyera haciendo una excepción y que esta excepción tuviera casi quinientas páginas era un poco de ¡por qué me meteré yo en estas lecturas a lo tonto!. Así, le comenté a su autor @tirsopriscilo que lo había comprado y que, sí me lo permitía, le haría una crítica feroz (esta chulería se derivaba de cierto coraje, teniendo en cuenta que me jugaba perder muchas horas de mi escaso tiempo, dada la magnitud de la obra). Pues bien: leído está. Y la magnitud no solo reposa en el número de páginas. Es una obra inmensa. Se trata de una obra cocinada a fuego lento, con una trama interesante y donde se aprecia, desde el minuto uno, que el autor está CREANDO, no REPRODUCIENDO hechos. Cada personaje es un ser complejo en sí mismo con sus virtudes, sus anhelos, sus secretos. Un ser que evoluciona de la mano del lector que atiende, detenidamente, a cada uno de sus pasos. Y atiende detenidamente porque pocas novelas consiguen que los personajes hagan al lector confidente de sus secretos. En cada paso se aprecia la conexión con cada movimiento anterior. Nada es casual. Cada página sorprende desde la misma esencia de la vida. Cada pagina es vida.Vidas distintas donde cabemos todos. GRACIAS, Tirso. Que el duro arte de crear te siga acompañando. Y yo que lo disfrute.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *